EL ESTRÉS Y EL DOLOR DE ESPALDA - Clínica La Luz
EL ESTRÉS Y EL DOLOR DE ESPALDA

EL ESTRÉS Y EL DOLOR DE ESPALDA

Es muy frecuente que las personas tengamos molestias en la espalda a lo largo de nuestra vida. Pero seguramente no te has detenido a pensar por qué aparecen estos síntomas en un momento determinado y no en otro. ¿Qué estoy viviendo que me ha provocado esto? ¿Qué tengo que cambiar en mi vida? ¿Qué es lo que mi cuerpo me quiere transmitir?

El Poder de las Emociones
Las emociones afectan directamente a la salud. El cómo vives y el estado psíquico que tienes a lo largo del día va a repercutir en tu cuerpo de una manera u otra. Es por ello que muy frecuentemente una condición psicológica como el estrés se manifiesta a través del dolor de espalda, la gastritis, la migraña o el entumecimiento del cuello, nos explica el Dr. Max Antonio, del staff de Rehabilitación Física de Clínica La Luz.

Estrés, “el pan de cada día”
El estrés no es más que la reacción o respuesta no específica del organismo o cualquier cambio engendrado por el impacto de los acontecimientos importantes, resultantes de una acción brusca o continuada, ya sea placentera o desagradable, positiva o negativa. Al reiterarse los estímulos estresantes, las respuestas del organismo son de una intensidad tal que pueden generar una reacción muy localizada.
El estrés afecta la actividad de los nervios, y el cuerpo busca la forma de repeler estas tensiones a través de espasmos. Así que los músculos se contraen y pierden la capacidad de regresar a su forma original. Asimismo, afecta la coordinación de los reflejos lo que puede provocar que la musculatura se contraiga inadecuadamente o a destiempo, lo que facilita su contractura, nos indica el Dr. Max Antonio.

Algunas medidas para prevenir el estrés
Equilibra tus obligaciones (como las tareas escolares o laborales) con actividades de las que disfrutas (como relajarte o pasar tiempo con tus amigos).

Organiza tus obligaciones. Utiliza un calendario o aplicación de planificación para registrar tus deberes, tus tareas domésticas, tus prácticas y otras obligaciones. Controlar el estrés también significa evitar la tendencia a dejarlo todo para después.

Come alimentos saludables. Las comidas ligeras y sanas favorecen la reducción del estrés. Hay que comer sin prisas, masticando lentamente y evitando comidas copiosas, de difícil digestión y muy condimentadas.

Duerme bien. el sueño siempre es reparador cuando una persona se enfrenta a una situación de estrés, por lo que es necesario mantener una adecuada higiene del sueño, cenando una hora antes de irse a dormir, manteniendo las condiciones de oscuridad y temperatura adecuadas en la habitación y no realizando ninguna otra actividad en la cama, como leer o ver la televisión.
Dedica tiempo a hacer ejercicio cada día. La actividad física ayuda a liberar la tensión y a quemar la energía. Al finalizar, se obtendrá un estado de relajación que alejará las preocupaciones.

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