Pterigion - Síntomas, causas y cirugía - Clínica La Luz
Pterigion – Síntomas, causas y cirugía

Pterigion – Síntomas, causas y cirugía

El pterigión es una afección ocular frecuente que afecta la córnea y conjuntiva, caracterizada por el crecimiento anormal de tejido sobre la superficie del ojo. Aunque generalmente no pone en riesgo la vida ni la visión en sus etapas iniciales, puede afectar la estética del ojo y, en casos avanzados, la agudeza visual. Su tratamiento y prevención requieren de atención especializada para evitar complicaciones a largo plazo.

El pterigión se manifiesta como una membrana fibrovascular triangular, usualmente ubicada en el lado nasal del ojo, que crece desde la conjuntiva hacia la córnea. Su desarrollo es lento y progresivo, y puede afectar uno o ambos ojos. Cuando avanza hacia el centro de la córnea, puede alterar la curvatura ocular y generar astigmatismo inducido, provocando visión borrosa.

Síntomas del pterigión

El pterigión puede ser asintomático en sus etapas iniciales, pero con el tiempo puede provocar:

  • Enrojecimiento y sensación de irritación: Picazón, ardor o sensación de cuerpo extraño.
  • Lagrimeo constante: Debido a la inflamación y sequedad ocular.
  • Molestia a la luz (fotofobia): Sensibilidad aumentada a la luz brillante.
  • Visión borrosa o distorsionada: Cuando el tejido invade la córnea y altera su forma.
  • Estética afectada: Apariencia visible de tejido que puede resultar incómoda para el paciente.

Es importante destacar que la velocidad de crecimiento del pterigión varía según factores genéticos, ambientales y de exposición ocular, por lo que algunas personas pueden permanecer años sin síntomas graves.

Causas y factores de riesgo

El pterigión se desarrolla por combinación de factores ambientales y genéticos. Entre los más relevantes se encuentran:

  • Exposición al sol y radiación ultravioleta (UV): La radiación UV daña las células de la superficie ocular, promoviendo el crecimiento anormal de tejido.
  • Ambientes con polvo, viento o arena: Irritación crónica que favorece la inflamación ocular.
  • Sequedad ocular: La falta de lubricación natural aumenta el riesgo de proliferación fibrovascular.
  • Factores genéticos: Antecedentes familiares pueden predisponer al desarrollo de pterigión.
  • Edad y género: Es más frecuente en adultos jóvenes y hombres que trabajan al aire libre.

La combinación de estos factores explica por qué el pterigión es más común en regiones tropicales o zonas con alta exposición solar.

Diagnóstico del pterigión

El diagnóstico se realiza mediante un examen oftalmológico completo, donde el especialista observa la extensión del crecimiento del tejido y evalúa su impacto en la córnea.

  • Se puede usar fotografía de la córnea para documentar la progresión.
  • Topografía corneal en casos avanzados permite medir el astigmatismo inducido y planificar la cirugía.

Es importante diferenciar el pterigión de lesiones similares, como pingüécula, que es un depósito amarillento en la conjuntiva que no invade la córnea y generalmente no requiere cirugía.

Tratamiento del pterigión

El manejo del pterigión depende de la gravedad y los síntomas:

Tratamiento conservador

En casos leves o asintomáticos:

  • Lágrimas artificiales: Para mejorar la lubricación y disminuir la irritación.
  • Antiinflamatorios tópicos: Para controlar el enrojecimiento y la inflamación.
  • Protección ocular: Uso de gafas de sol con filtro UV y sombreros para prevenir el avance del pterigión.

Cirugía de pterigión

La cirugía de pterigión se recomienda cuando el pterigión:

  • Avanza hacia el centro de la córnea y afecta la visión.
  • Genera astigmatismo significativo o distorsión visual.
  • Provoca molestias crónicas, irritación o inflamación.
  • Es estéticamente molesto para el paciente.

Tipos de cirugía:

  • Excisión simple: Retira el tejido anormal, pero tiene un riesgo elevado de recurrencia.
  • Autoinjerto conjuntival: Se trasplanta tejido sano de otra parte del ojo para cubrir la zona afectada. Este método reduce significativamente el riesgo de recurrencia.
  • Uso de membranas amnióticas o colágeno: En casos complejos, se puede usar tejido biológico para mejorar la cicatrización.

El procedimiento se realiza bajo anestesia local y, generalmente, es ambulatorio. La recuperación incluye gotas antiinflamatorias y antibióticas, así como controles periódicos para detectar posibles recurrencias.

Prevención del pterigión

Aunque no se puede prevenir completamente, sí se puede reducir el riesgo:

  • Evitar exposición prolongada al sol y utilizar lentes con protección UV.
  • Usar gafas de seguridad en entornos con polvo, viento o arena.
  • Mantener los ojos lubricados con lágrimas artificiales si hay sequedad.
  • Consultar con el oftalmólogo ante irritación o aparición de manchas en la conjuntiva.

Pronóstico

El pronóstico después de la cirugía de pterigión es generalmente bueno, especialmente cuando se emplean técnicas modernas como el autoinjerto conjuntival. Sin embargo, la recurrencia puede ocurrir si no se siguen las medidas preventivas o si el paciente tiene alta exposición solar.

Con detección temprana y control adecuado, los pacientes pueden mantener una visión saludable y una apariencia estética satisfactoria a largo plazo.

El pterigión es una afección ocular común pero prevenible y tratable. Su control implica:

  • Detección temprana mediante revisiones oftalmológicas regulares.
  • Prevención mediante protección solar y lubricación ocular.
  • Tratamiento quirúrgico en casos avanzados para restaurar la visión y la estética del ojo.

La cirugía de pterigión, especialmente con técnicas modernas de autoinjerto conjuntival, ofrece resultados exitosos y mínimas complicaciones, mientras que los cuidados postoperatorios y la protección ocular reducen significativamente la recurrencia.

Déjanos un comentario

Tu email no será publicado.

.